lunes, 21 de marzo de 2016

¿Mi hijo tiene mal genio?


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El mal genio o carácter fuerte de los niños se les nota desde cuando son muy pequeños. No nos referimos a las rabietas ni a los berrinches muy propios del segundo año de vida de los niños. El temperamento fuerte de los niños es como un volcán en erupción y no se concentra en una etapa. Es como si tuviera tatuado en su forma de ser.
Los niños suelen enfadarse y sacar mal genio por diversas razones. Desde el tener que levantarse temprano, hasta no poder ver la televisión cuando quiere. Aparte de eso, los niños suelen enfadarse porque tienen que irse al colegio cuando quieren estar sin hacer nada en casa, cuando no quieren irse a dormir en la cama, y por lo general por las cosas que no pueden cambiar, alterar o moldear conforme su interés y voluntad.
¿Cómo reaccionan los niños con mal genio?
Algunos niños se enfadan con mucha más facilidad que otros. A veces se enfadan tanto que pierden el control y su comportamiento acaba hiriendo a alguien o a sí mismo. Los niños que tienen mal genio se comportan muchas veces:
Chillando a sus padres, amigos, etc.
- Dando puñetazos contra la pared
- Rompiendo y tirando cosas al suelo
- Dando portazos
- Pegando a los demás.
Los niños deben aprender a canalizar sus sentimientos malos y saber que con su mal comportamiento no conseguirá lo que quiere. No pueden dejar de expresarlos, pero sí tienen que aprender a controlarlos, para que no siga cometiendo los mismos errores una y otra vez. Ellos necesitan saber que su mal genio puede generar malas consecuencias.

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¿Cómo hago si no quiere comer?

¿Lo alimenta mientras ve televisión? ¿Lo persigue para darle una cucharada? ¿Lo amenaza para comer? Aunque hay razones que pudieran explicar el rechazo al alimento, las dificultades de la alimentación infantil pudieran tener su origen en las malas costumbres de los padres al momento de ir a la mesa. Muchas madres alrededor del mundo viven angustiadas debido a la inapetencia de sus pequeños

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Resultado de imagen para niño comiendo saludableMalas costumbres
"Que coman mal los otros niños, pero no el nuestro". Esa parece ser la consigna común entre padres que convierten el acto de alimentar en una batalla de honor en la que se vale todo con tal de darle hasta la última gota de sopa. Seguramente los padres se ven retratados en algunas de estas modalidades, o un poco en todas:

1)  Alimentación nocturna: No es recomendable que el niño reciba alimentos muy entrada la noche.

2)  Alimentación por persecución: Aquellos padres que persiguen por toda la casa al hijo para poder darle la comida.

3)  Alimentación forzada: Comer se convierte en una obligación acompañada de amenazas.




4)  Alimentación con distracción: Se usa el recurso de algún programa o de dibujos animados para que el niño "quiera" comer.

5)  Alimentación prolongada: Hay padres que afirman: "Estaré tres horas dándole la comida a mi hijo, pero hasta que no termine no me quedo tranquilo". Una comida normal debe durar hasta unos 30 minutos.

6)  Alimentación como premio: No es recomendable castigar ni premiar al niño con determinada comida. Mucho menos amenazarlo con algún alimento. No debe usarse la comida como un chantaje o consuelo.

      Los padres deben vigilar que durante los tres primeros años  a sus hijos regulen bien el sueño, sus emociones y su conducta alimentaria. Hay niños que tienen una fijación con algún alimento y si no es ese no comen nada. Por ello los especialistas recomiendan a los pediatras descartar algún trastorno en la deglución que puede complicar las cosas aún más. Hay señales de alarma que deben detectarse a tiempo como el dolor que interrumpe la alimentación o los vómitos recurrentes. Si hay acumulación del alimento en la boca, molestias o dolor al tragar, ahogo con algunas consistencias, labios mal cerrados o una formación inadecuada del bolo alimenticio pudiera tratarse de una disfagia, que es la dificultad para tragar los alimentos", explica el gastroenterólogo pediatra.

7)  Dime cómo comes y te diré quién eres
Existen varios tipos de niños según su dificultad para comer y su falta de apetito. Todos pueden mejorar su condición con atención médica y la dedicación amorosa pero firme de sus padres.
-El niño vigoroso: Aquel que no puede estar tranquilo, hiperactivo, muy alerta, está más interesado en el juego que en la comida. Tolera un par de bocados, pero luego prefiere seguir con otra actividad.


-El niño deprimido: Es triste, apático y tiene poca comunicación verbal. Los pediatras deben estar muy atentos ante señales de abandono, negligencia y maltrato.

-El picky eater: Es selectivo, come y rechaza alimentos específicos, bien sea por su textura, color u olor. Tienden a rechazar lo novedoso.

-El niño con miedo a comer: Son casos más complicados, pues hay un recuerdo traumático al momento de comer. Cuando un niño se ahogó comiendo o mordió algo muy duro y sintió dolor mientras se alimentaba, seguramente desarrollará este temor.

     En estas clasificaciones entran también los padres con sus costumbres.

-Padres controladores: Aquellos que presionan a sus hijos para comer, los amenazan y hasta los sobornan para que coman determinados alimentos.

-Padres Negligentes: Son los que "malcrían" al niño dándole la comida que él quiere, donde quiere y cuando quiere. Son permisivos con la dieta y no establecen reglas.

-Padres responsables: Aquellos que se convierten en modelos para sus hijos. Los que ofrecen leche, vegetales, yogur, frutas y cereales. Hablan y describen positivamente cada alimento, los que guían las prácticas de alimentación en lugar de controlarlas, limitando con la comida chatarra.
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           No obligues a tu hijo a comer cuando diga que no quiere más, ya que probablemente si este lleno y podrías provocarle un vomito.

No lo dejes comer mucho dulce. Esto puede provocar que a la hora de comer no quiera comer, eso pasa de igual manera cuando empiezan a picar.






sábado, 19 de marzo de 2016

Tips para viajar con tu hijo

-Si el niño que va a viajar en avión es lactante, conviene amamantarlo durante el despegue y el aterrizaje del avión. De esta manera podemos evitar que el cambio de presión atmosférica le cause dolor de oídos. En caso de que tome biberón
-Si amamantas a tu bebé, recuerda llevar discos absorbentes de lactanciahttp://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=httpwwwamorma-20&l=btl&camp=213689&creative=392969&o=1&a=B002TLU5JO suficientes para el trayecto del viaje 1 día, y al menos un cambio de sostén de lactanciahttp://www.assoc-amazon.co.uk/e/ir?t=amormate-21&l=ur2&o=2 y blusa por si llegaras a mancharte.
-Si el niño ya come otros alimentos, conviene llevarlos ya cocidos desde casa y envasados al vacío. Así nos aseguramos de tener comidas que le agradan a la mano, y evitamos una posible reacción sea alérgica o de malestar digestivo al darle alimentos que no hemos preparado nosotros mismos al bebé.
-Llevar cucharitas plásticas reutilizableshttp://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=httpwwwamorma-20&l=btl&camp=213689&creative=392969&o=1&a=B001PD893G como sea posible. Cada vez que sirvamos comida del frasco durante el vuelo, deberemos usar una cuchara limpia. Si introducimos una cuchara que hemos puesto anteriormente en la boca del bebé, se acelerará la descomposición de los alimentos, especialmente al dejarlos a temperatura ambiente. Así que podemos llevar, o pedir a la aeromoza un vasito limpio y servir allí la porción de comida que el bebé suele comer en una sentada, dándole de comer con otra cucharita, y reservando una limpia para servir más.
-Si el niño bebe agua y zumos, conviene llevarlos en botellas pequeñas desde casa. A pesar de la restricción de pasar líquidos por los controles aeroportuarios, suelen permitir pasar bebidas para el bebé.
-Lleva una botella de agua deportiva para mantenerte hidratadahttp://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=httpwwwamorma-20&l=btl&camp=213689&creative=392969&o=1&a=B000OWXSJ4. Las madres lactantes solemos beber bastante agua, y en los aviones solemos deshidratarnos más que estando en tierra. Si llevas la botella llena, seguramente la beberás antes de subir al avión.
-Si te da hambre con frecuencia, empaca papas o comida sana para picar entre horas, como por ejemplo frutos secos, galletitas, etc. Si tu bebé suele merendar algo transportable, llévalo contigo también. A veces, pasan muchas horas entre una comida de avión y otra, y nos da hambre entre horas, por lo que conviene tener a la mano algo para reponer energías.
-Lleva contigo un fularhttp://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=httpwwwamorma-20&l=btl&camp=213689&creative=392969&o=1&a=B0043RQJQU o algún otro portabebés ergonómico de fácil colocación. Una de las mayores preocupaciones era cómo ir al baño a bordo del avión.  Así que, al parecer la mejor manera de ir al baño, durante el vuelo y el resto del viaje es con el niño atado a la espalda. Cabrán los dos justitos en el lavabo, el niño estará a gusto y la mamá tranquila.
-Si tu bebé es menor de 1 año, es recomendable llevar el Maxi Cosi, de hecho, los asientos de seguridad para el automóvil se adaptan perfectamente al asiento de los aviones. En este caso toca, o bien consultar los asientos que quedan vacíos en el vuelo, o bien pagarle un boleto al bebé. Si llevas el Maxi Cosihttp://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=httpwwwamorma-20&l=btl&camp=213689&creative=392969&o=1&a=B004GJYU48, habrá que decidir si llevas o no el chasis del cochecito, o si sólo lo usarás como asiento de seguridad (llevándolo luego en la mano).
-Lleva juguetes pequeños, ligeros y divertidos, algunos familiares; pueden ser sus favoritos, y otros nuevos para que tarde más rato analizándolos.
-Recuerda empacar suficientes pañales, toallitas y cambios de ropa para el plazo entero del viaje. Si sueles usar crema para la zona del pañal, pide una muestra en la farmacia, o procura trasvasar un poco en un recipiente pequeñito. Conviene que la ropa, de ser posible, coordine toda entre sí, para que si el bebé regurgita por ejemplo y mancha la camisa, no tener que cambiarle toda la ropa, y también para no tener que rebuscar dentro del bolso.
-Como decíamos antes, viajar en avión nos deshidrata, no sólo nos da ganas de beber más agua, sino que puede también resecarnos mucho la piel. Para ello lleva una crema hidratante pequeñita y una barra de manteca de cacao para los labios. La crema te servirá tanto a ti, como al bebé por si llegan a sentir tirantez.
-Habla con la agencia de viaje, y busca la ruta más corta, y los trasbordo medianos. Toma en cuenta que si tienes un trasbordo con muy corto tiempo y tienes que llevar un bolso, el bebé, la maleta de mano, la cartera y posiblemente el Maxi Cosi, no podrás llegar en 10 minutos de un extremo de un aeropuerto al otro. Además, si el primer vuelo se llegara a retrasar un poco, teniendo un tiempo de escala mediano, dará tiempo de llegar calmadamente al vuelo de conexión. Conviene también que los vuelos transatlánticos, a poder ser, se elijan de noche, así tenemos más oportunidades de que los niños duerman algunas horas que si viajan de día y van con el horario desfasado.
-En caso de llevar coche y/o Maxi Cosi, habla con la aerolínea acerca de sus políticas sobre el tema. Es realmente horrible abordar un vuelo con un Maxi Cosi, bajo la promesa de que te entregarán tu chasis al bajar del primer avión y encontrarte con la sorpresa de que te lo entregan al bajar del segundo vuelo, que deberás llegar para abordar el vuelo de conexión con el Maxi Cosi, el niño, el bolso del bebé, tu maleta de mano, y tu cartera.
-Intenta ir lo más ligera posible de equipaje. Si te ves ahogada entre tantas cosas que cargar, habla con la aeromoza y pídele que llame al servicio de minusválidos, puede que haya una persona amable, dentro del personal de servicio del aeropuerto, que pueda acompañarte a tu puerta de embarque, llevando por ejemplo uno o dos de tus bolsos, mientras llevas a tu bebé.
-Procura que todas tus maletas, especialmente el equipaje de mano, sean de 4 ruedas, deslizan mucho más fácilmente por el suelo del aeropuerto y recargan menos los hombros al desplazarlos.
-Lleva tus documentos, los de tu bebé y tu dinero en un bolso de koala o riñonerahttp://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=httpwwwamorma-20&l=btl&camp=213689&creative=392969&o=1&a=B001OICUUA debajo de tu ropa. Así si tienes que levantarte un momento, por ejemplo para ir al baño, sabiendo que no puedes llevarte tu bolso completo, al menos tienes lo más importante contigo. No es paranoia; el cansancio, los nervios, el llanto, pueden llevarnos a olvidar un bolso en algún sitio, y llevar los documentos encima es una gran ayuda.
-Empaca en un mismo estuche tu cepillo de dientes y pasta dental, el cepillo de dientes o dedal de siliconahttp://www.assoc-amazon.com/e/ir?t=httpwwwamorma-20&l=btl&camp=213689&creative=392969&o=1&a=B000HVCCLW de tu bebé y su pasta, jabón pequeñito para tu bebé, crema hidratante, barra de labios, toallitas húmedas, una toalla de algodón para la cara, y cualquier medicamento que puedan necesitar.
-Habla con tu pediatra, pregúntale qué deberías llevar en caso de que tu bebé tenga fiebre o diarrea estando de viaje. Es posible, según el país al que viajes, que no existan los mismos medicamentos que conoces en tu lugar de residencia. Anota la dosis recomendada con un rotulador sobre el envase de cada medicamento.
         -No está de más también investigar acerca de las vacunas recomendadas según la zona a la cual vayan a viajar. Algunos países exigen tener la vacuna de la fiebre amarilla, otros del tétanos, etc.

viernes, 18 de marzo de 2016

¿Qué hacer cuando viene un hermanito/a?

Cuando llega un bebé a la familia, el hijo mayor necesita un tiempo para aprender a compartir a sus padres. La cuestión radica en cuánto mimarle para que no se sienta menos querido, ni se convierta en un niño consentido.
Con la llegada de un hermano, los celos son un sentimiento normal y hasta positivo en los niños, siempre que los vivan dentro de unos límites razonables. Indican que el pequeño ha desarrollado con sus padres el sentimiento de “apego”, fundamental para que pueda amar y ser amado en el futuro, y que ha establecido un fuerte vínculo familiar. Por eso lo defiende cuando lo cree amenazado.

       Y es que las cosas cambian mucho para él cuando llega el bebé. Si hasta ese momento era el centro de todas las miradas, ahora las visitas fijan su atención en el recién llegado. Y sus padres tienen menos tiempo para atenderle. Por todo ello, para evitar que lo pase fatal, hay que ayudarle a entender su nueva situación


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Hay muchas medidas que puedes adoptar para facilitar a tu hijo la tarea de aceptar a su hermano. Por ejemplo:
·         Permitirle que mire y acaricie al pequeño con cuidado tanto como quiera.
·         Dejar para más tarde el traslado a su cuarto, para que no se le junten demasiadas novedades al mismo tiempo.
·         Pedir a vuestros familiares y amigos que cuando vayan a veros, reparen en el hijo mayor, no sólo en el bebé.
A partir de ahí debes asumir que tu primogénito va a atravesar un proceso de adaptación, que no debes intentar suavizarle. Por ejemplo, no le da seguridad que le compres muchos regalos para compensarle por la llegada del hermanito. Al contrario, puede llegar a desconfiar de ti, por haberte vuelto tan generoso. Es más pedagógico que te comportes de este otro modo:
·         Todos los días dedícale un rato  en exclusiva (para hablar, ver fotos...).
Resultado de imagen para niño abrazando hermanito·         Anímale a expresar los sentimientos que le originan la presencia del bebé. Cuando te diga cosas como “¿cuándo lo devolvemos?”, respóndele con cariño que el bebé forma parte de la familia y que no se irá nunca, y que entiendes que, de momento, se sienta así por ello. Insístele en que el bebé crecerá enseguida y podrá jugar con él.
·         Encauza positivamente sus llamadas de atención. Si te pide de nuevo el biberón o el chupete, dáselo. Las regresiones a etapas anteriores son la forma que tiene el niño de decir que desea ser como el bebé. Si los padres actúan con naturalidad ante ellas, el pequeño enseguida comprueba que “eso” ya no le satisface y deja de comportarse como cuando era más pequeño.
·         Corrige con dulzura sus “excesos” de amor con el bebé. Si de tanto abrazarle le hace llorar, no le riñas; pídele que te ayude a consolarlo. Así le das la posibilidad de redimirse y de sentir que puede querer a su hermanito. Si lo pillas haciéndole daño al bebé, adviértele con voz firme que desapruebas su conducta y que no debe repetirla jamás.

                                         "AMO A MI HERMANO/A"

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