lunes, 21 de marzo de 2016

¿Cómo hago si no quiere comer?

¿Lo alimenta mientras ve televisión? ¿Lo persigue para darle una cucharada? ¿Lo amenaza para comer? Aunque hay razones que pudieran explicar el rechazo al alimento, las dificultades de la alimentación infantil pudieran tener su origen en las malas costumbres de los padres al momento de ir a la mesa. Muchas madres alrededor del mundo viven angustiadas debido a la inapetencia de sus pequeños

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Resultado de imagen para niño comiendo saludableMalas costumbres
"Que coman mal los otros niños, pero no el nuestro". Esa parece ser la consigna común entre padres que convierten el acto de alimentar en una batalla de honor en la que se vale todo con tal de darle hasta la última gota de sopa. Seguramente los padres se ven retratados en algunas de estas modalidades, o un poco en todas:

1)  Alimentación nocturna: No es recomendable que el niño reciba alimentos muy entrada la noche.

2)  Alimentación por persecución: Aquellos padres que persiguen por toda la casa al hijo para poder darle la comida.

3)  Alimentación forzada: Comer se convierte en una obligación acompañada de amenazas.




4)  Alimentación con distracción: Se usa el recurso de algún programa o de dibujos animados para que el niño "quiera" comer.

5)  Alimentación prolongada: Hay padres que afirman: "Estaré tres horas dándole la comida a mi hijo, pero hasta que no termine no me quedo tranquilo". Una comida normal debe durar hasta unos 30 minutos.

6)  Alimentación como premio: No es recomendable castigar ni premiar al niño con determinada comida. Mucho menos amenazarlo con algún alimento. No debe usarse la comida como un chantaje o consuelo.

      Los padres deben vigilar que durante los tres primeros años  a sus hijos regulen bien el sueño, sus emociones y su conducta alimentaria. Hay niños que tienen una fijación con algún alimento y si no es ese no comen nada. Por ello los especialistas recomiendan a los pediatras descartar algún trastorno en la deglución que puede complicar las cosas aún más. Hay señales de alarma que deben detectarse a tiempo como el dolor que interrumpe la alimentación o los vómitos recurrentes. Si hay acumulación del alimento en la boca, molestias o dolor al tragar, ahogo con algunas consistencias, labios mal cerrados o una formación inadecuada del bolo alimenticio pudiera tratarse de una disfagia, que es la dificultad para tragar los alimentos", explica el gastroenterólogo pediatra.

7)  Dime cómo comes y te diré quién eres
Existen varios tipos de niños según su dificultad para comer y su falta de apetito. Todos pueden mejorar su condición con atención médica y la dedicación amorosa pero firme de sus padres.
-El niño vigoroso: Aquel que no puede estar tranquilo, hiperactivo, muy alerta, está más interesado en el juego que en la comida. Tolera un par de bocados, pero luego prefiere seguir con otra actividad.


-El niño deprimido: Es triste, apático y tiene poca comunicación verbal. Los pediatras deben estar muy atentos ante señales de abandono, negligencia y maltrato.

-El picky eater: Es selectivo, come y rechaza alimentos específicos, bien sea por su textura, color u olor. Tienden a rechazar lo novedoso.

-El niño con miedo a comer: Son casos más complicados, pues hay un recuerdo traumático al momento de comer. Cuando un niño se ahogó comiendo o mordió algo muy duro y sintió dolor mientras se alimentaba, seguramente desarrollará este temor.

     En estas clasificaciones entran también los padres con sus costumbres.

-Padres controladores: Aquellos que presionan a sus hijos para comer, los amenazan y hasta los sobornan para que coman determinados alimentos.

-Padres Negligentes: Son los que "malcrían" al niño dándole la comida que él quiere, donde quiere y cuando quiere. Son permisivos con la dieta y no establecen reglas.

-Padres responsables: Aquellos que se convierten en modelos para sus hijos. Los que ofrecen leche, vegetales, yogur, frutas y cereales. Hablan y describen positivamente cada alimento, los que guían las prácticas de alimentación en lugar de controlarlas, limitando con la comida chatarra.
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           No obligues a tu hijo a comer cuando diga que no quiere más, ya que probablemente si este lleno y podrías provocarle un vomito.

No lo dejes comer mucho dulce. Esto puede provocar que a la hora de comer no quiera comer, eso pasa de igual manera cuando empiezan a picar.






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